Pasajero Viernes, 30 octubre 2015

Cinco poemas cantados por Susana Baca (+Bonus track)

Miguel Flores-Montúfar

Soy comunicador y trabajo como profesor de lenguaje. He pasado tanto tiempo subido en buses, custers y combis, que escribo esta columna para encontrarle el lado positivo al asunto.
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Imagen tomada de cangrejonegro.wordpress.com

Es indudable que, para muchos, el nombre de Susana Baca se hizo familiar recién cuando fue nombrada ministra de Cultura, o incluso más tarde, cuando apareció en el videoclip de Latinoamérica, la canción de Calle 13. El reconocimiento popular de esta cantante, al menos en nuestro país, ha estado siempre detrás del de otras estrellas de la música y el arte nacionales.

Esta situación contrasta con lo que ocurre en el extranjero: Baca es considerada una figura representativa de nuestra cultura, y está constantemente de gira, por ejemplo en Estados Unidos. Es más, cuando ganó el Grammy Latino en 2002, no pudo ir a la ceremonia porque se encontraba en una presentación. Y el origen de la colaboración con Calle 13 ocurrió en otra presentación en Estados Unidos: después de dar un concierto, René Pérez fue a ver a Susana Baca, que cantaba en un café. Ella lo vio, lo invitó a subir al escenario y a cantar, y allí acordaron producir colaboraciones mutuas (que serían Latinoamérica para un disco de Calle 13, y Plena y Bomba para uno de Susana Baca).

Ahora bien, este post no es una enumeración de los méritos de esta cantante afroperuana (“tiene que gustarte porque es exitosa, porque la quieren mucho afuera, porque es peruana y hay que apoyar lo peruano”). Es, más bien, una invitación a escucharla. Creo que, a diferencia de muchísimos artistas nacionales, Susana Baca ha encontrado en su voz y en su talento una oportunidad para decir algo. No me refiero necesariamente a la canción-protesta, sino a la idea de que cantar implica bastante más que repetir las mismas canciones de siempre (a menos que tu interpretación sea, realmente, una interpretación de lo que otros ya hicieron), y que el mestizaje de ritmos no es una amenaza a la tradición, sino una forma de acercarse a ella y enriquecerla.

A lo largo de su discografía, Susana Baca ha vuelto la vista hacia sus raíces afroperuanas (aquí hay excelentes versiones en vivo de Zamba malató, Panalivio y Se me van los pies), y ha conectado su historia con la de los negros de América y del África (Las caras lindas, Golpe’e tierra). Además, ha realizado versiones de varias canciones de Chabuca Granda (El surco, El fusil del poeta, La camisa), entre las que destaca María Landó (aquí en magníficas versiones para el programa Encuentro en el estudio, el documental Sigo siendo, y el Canal (á) de Argentina).

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foto tomada de: ana-clara.blogspot.com

Cinco poemas

En varios casos, Susana Baca ha incluido en sus discos poemas musicalizados. Nunca he sido muy amigo de estas combinaciones (poema-música) porque me parece que a veces no agregan mucho al poema mismo, y el resultado es, más bien, una recitación melódica. A veces. A veces sí que ayudan. Por ejemplo, había leído un par de veces el primer poema de esta lista, Heces, pero creo que solo lo entendí cuando escuché esta parte en la voz de Susana:

Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su “No seas así!”

 

1. Heces, de César Vallejo

Esta tarde llueve, como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.

Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste de gracia y pena; viste de mujer.

Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su “No seas así!”

Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.

Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este búho, con este corazón.

Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.

Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón!

*Heces pertenece a Los heraldos negros (1918), el primer poemario de César Vallejo.

2. Si me quitaran totalmente todo, de Alejandro Romualdo

Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.

Si me quitaran las palabras,
o la lengua,
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre, amor mío.

*Este poema pertenece al libro Edición extraordinaria (1958)

3. Los lagartos, de Federico García Lorca

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

*Este poema puede encontrarse en Federico García Lorca para niños y niñas… y otros seres curiosos (1979). Otras versiones musicalizadas del mismo son las de Paco Ibáñez (autor de la musicalización) y de Isabel Parra.

4. Dónde estará la Guillermina?, de Pablo Neruda

Cuando mi hermana la invitó
y yo salí a abrirle la puerta,
entró el sol, entraron estrellas,
entraron dos trenzas de trigo
y dos ojos interminables.

Yo tenía catorce años
y era orgullosamente oscuro,
delgado, ceñido y fruncido,
funeral y ceremonioso:
yo vivía con las arañas
humedecido por el bosque
me conocían los coleópteros
y las abejas tricolores,
yo dormía con las perdices.

Entonces entró la Guillermina
con dos relámpagos azules
que me atravesaron el pelo
y me clavaron como espadas
contra los muros del invierno.

Esto sucedió en Temuco.
Allá en el Sur, en la frontera.

Han pasado lentos los años
pisando como paquidermos,
ladrando como zorros locos,
han pasado impuros los años
crecientes, raídos, mortuorios,
y yo anduve de nube en nube,
de tierra en tierra, de ojo en ojo,
mientras la lluvia en la frontera
caía, con el mismo traje.

Mi corazón ha caminado
con intransferibles zapatos,
y he digerido las espinas:
no tuve tregua donde estuve:
donde yo pegué me pegaron,
donde me mataron caí
y resucité con frescura
y luego y luego y luego y luego,
es tan largo contar las cosas.

No tengo nada que añadir.

Vine a vivir a este mundo.

Dónde estará la Guillermina?

*Este poema pertenece a Estravagario (1958)

5. Poema, de Carlos Oquendo de Amat

 

 

p                    o                       e                             m                          a

 

 

Para ti

tengo impresa una sonrisa en papel japón

 

Mírame

que haces crecer la yerba de los prados

 

Mujer

mapa de música     claro de río        fiesta de fruta

 

En tu ventana

cuelgan enredaderas de los volantes de los automóviles

y los expendedores disminuyen el precio de sus mercancías

 

d é j a m e  q u e  b e s e  t u  v o z

Tu voz

QUE CANTA EN TODAS LAS RAMAS DE LA MAÑANA

 

*Poema pertenece al único libro de Carlos Oquendo de Amat, Cinco metros de poemas (1927-1929)

Bonus track

Acá hay dos joyitas que, aunque no son tan desconocidas, siempre es bueno compartir.

a) The Anchor Song, de Björk

En 2002, Susana Baca publicó Espíritu vivo, un álbum bastante experimental. En él se incluye esta versión de The Anchor Song, un tema compuesto e interpretado por la cantante islandesa Björk, que aparece en su álbum Debut (1993).

 

b) El mundo revivido, junto a El Polen

Y hace poco encontré esta colaboración setentera de Susana Baca con El Polen, que aparece en el primer álbum de esta banda peruana, Cholo (1972). Gracias a Heduardo por subirla.

Miguel Flores-Montúfar

Soy comunicador y trabajo como profesor de lenguaje. He pasado tanto tiempo subido en buses, custers y combis, que escribo esta columna para encontrarle el lado positivo al asunto.