Pasajero Viernes, 21 agosto 2015

Diez dosis de Les Luthiers para no llorar a Daniel Rabinovich

Miguel Flores-Montúfar

Soy comunicador y trabajo como profesor de lenguaje. He pasado tanto tiempo subido en buses, custers y combis, que escribo esta columna para encontrarle el lado positivo al asunto.
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Daniel Rabinovich. Ilustración de AFloresmontúfar

Lo primero que vi esta mañana al levantarme, fue la noticia de la muerte de Daniel Rabinovich. Todo se puso triste, por supuesto. En los últimos años, desde que empecé a seguir a Les Luthiers, la agrupación no incluía al Perú en sus giras (vino por última vez en 2005, luego programó para el 2013, pero canceló). Sin embargo, yo guardaba la esperanza de verlos en vivo (con sus cinco miembros titulares) antes de que pasara algo como esto. Y ya no se va a poder.

No quería escribir sobre ellos un post circunstancial como este. Les Luthiers se encuentra, sin ninguna duda, entre lo mejor que esta columna puede ofrecer al pasajero que la lee: precisamente por eso, había imaginado un texto más desarrollado, que estuviera a la altura de los homenajeados.

Así que triste, sin información suficiente a la mano y sin tiempo, me había resignado a no decir nada. Hablé con Angel, mi hermano, que es quien dibuja en los post, y le conté la noticia (ambos queremos mucho a Les Luthiers). Se lo conté sin ánimo de pedirle nada, porque él está en horario de trabajo. Pero me dijo que si yo escribía sobre ellos, él dibujaría durante su almuerzo para cumplir con su parte de la despedida.

Me puse a buscar entonces algunos vídeos de los números de Les Luthiers que hay en Youtube, para hacer una lista de aquellos en los que Daniel había tenido mayor protagonismo. Al comienzo me bastaba con buscar los links, pero en algún momento empecé a reproducir los vídeos. Los he visto tantas veces que me sé muchos diálogos de memoria, pero siempre funcionan. Siempre, incluso ahora. Empecé a verlos, decía, y me reí.

Daniel era el mejor: aunque interpretó innumerables papeles en los skecths de Les Luthiers a lo largo de casi 50 años de carrera, hay una especie de común denominador en la mayoría de sus personajes: una divertida ignorancia, los geniales enredos con la pronunciación, la debilidad por el sexo, etcétera. Y la guitarra, claro, y la batería, y la voz de bolerista romántico. Y hay que decirlo: nadie como él era tan cague de risa.

Como te habrás dado cuenta, este post no es una invitación a Les Luthiers: eso vendrá pronto y haremos lo posible para que cumpla su función de animarte a conocerlo. Este post es, más bien, un pequeño recetario que mi hermano y yo hemos querido compartir con quienes, como nosotros, están buscando una forma de asimilar la pena. Les Luthiers es su propio remedio.

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Daniel SAPE. Ilustración de AFloresmontúfar

 

1. Manuel Darío

Les Luthiers aprovechó para disparar contra todo (o casi todo) lo que mereciera ser ridiculizado: las sectas religiosas, la huachafería conservadora, la represión sexual, la política latinoamericana y un laaargo etcétera. Aquí cuadran a las “estrellas” de la música popular.

2. La vida es hermosa (Línea de atención al suicidio)

3. Payada de la vaca

4. Aria agraria

No sé si al público que está riéndose en las butacas le pasa lo mismo que a mí: no me río porque la canción contenga chistes o ironías, sino por asombro: es maravilloso lo que puede hacerse al jugar con las palabras.

5. Encuentro en el restaurante

Este debe ser el número de Les Luthiers más tierno que conozco, sobre todo por su final.

6. Monólogo de presentación

Como se sabe, quien presenta los números de Les Luthiers es el maestro Marcos Mundstock (la voz grave, la dicción perfecta). En esta secuencia, Daniel usurpa esa función.

7. El negro quiere bailar (Esther Píscore)

Este número pertenece a Unen canto con humor (1999), uno de los shows más pastrulos de Les Luthiers. El nivel de absurdo llega aquí a su punto más alto. El monólogo de Daniel sobre Esther Píscore es una delicia.

8. Serenata mariachi

Esta es, si no me equivoco, la más antigua de las grabaciones audiovisuales de Les Luthiers. Serenata mariachi y La epopeya de Edipo de Tebas son los mejores números del show.

9. Radio Tertulia

Esta es una secuencia que aparece intercalada con otras en el show Todo Por Que Rías (2000). Alguien las cortó y las unió aquí. Se ve, como en El negro quiere bailar, que la pareja Rabinovich-Mundstock es uno de los elementos que mejor se ha explotado a lo largo de estos años.

10. La Comisión

La comisión es otra secuencia partida. Pertenece al Bromato de Armonio (1998) y es brillante, a secas. No solo por cómo da con palo a todas las democracias latinoamericanas, sino por cómo se burla del poder y de quienes lo detentan.

*(Actualización) Bonus track: Recomendaciones de los lectores

Estaba revisando los comentarios a esta nota, y encontré que en varios piden algunos vídeos que, por una cuestión de espacio, no fueron incluidos en la lista inicial. Como dice Mario Alberto Yáñez, “siempre será corta” una lista de diez dosis. Por eso, he escogido los seis números que más veces fueron mencionados y los he colocado aquí. Y agrego uno más: Kathy, la reina del saloon, porque el diálogo con que inicia es todo de Daniel.

 +1: Perdónala (Bolérolo)

 +2: La hija de Escipión

 +3: Ya no te amo, Raúl

 +4: Les nuits de Paris

 +5: El poeta y el eco

+6: Achicoria

Este es un fragmento de la Cantata del adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras

+7: Kathy, la reina del saloon

 

 

 

Miguel Flores-Montúfar

Soy comunicador y trabajo como profesor de lenguaje. He pasado tanto tiempo subido en buses, custers y combis, que escribo esta columna para encontrarle el lado positivo al asunto.